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Nuestra Historia

“4 roues sous 1 parapluie” (quiere decir “4 ruedas bajo 1 paraguas”)… es con estos términos que Pierre-Jules Boulanger, director de Citroën en 1935, describe el concepto del coche “2CV” en el cuaderno de las especificaciones básicas. Boulanger es muy alto, así desafía el ingeniero André Lefebvre  y el hombre con los “dedos de oro”, Flaminio Bertoni, a crear un pequeño coche en el cual Boulanger puede estar cómodo a pesar de su estatura y de un sombrero en la cabeza. La forma abombada se impone, dando al coche “2CV” esta forma tan emblemática de “4 roues sous 1 parapluie”.



EL ORIGEN


En 2002, Florent Dargnies parte a Alemana para realizar su tercer año de escuela de comercio en el ESCP Europa (ex EAP). Se va a Berlin en coche “2CV”. Rápidamente se da cuenta del éxito de su “deudeuche” (apodo francés del coche Citroën) junto a los alemanes. Mientras que acaba de regresar a París, durante la primavera del 2003, encuentra a turistas que le manifiestan su entusiasmo al ver el coche “2CV”. 

Entonces le viene a la mente una idea: proponer una verdadera experiencia parisiense creando escapadas en coche “2CV” con un conductor para visitar París de manera privativa y original. “4 roues sous 1 parapluie” nace en octubre de 2003.
EL COCHE “2CV”, SIMOBLO DEL ARTE DE VIVIR A LA FRANCESA

El coche “2CV” hace parte de nuestro patrimonio industrial y cultural.  

El coche “2CV” es un vehículo mítico, de todas las generaciones, y famoso en todas partes del mundo. El imagen de la “deudeuche” ha sido vehiculado en numerosos países gracias a las películas: James Bond – Sólo para tus ojos con Roger Moore y Carole Bouquet; Le Corniaud (Louis de Funès, Bourvil); Les gendarmes à Saint-Tropez (Louis de Funès), y gracias a los cómics como Tintín o también el cine de animación de Disney/Pixar con Ratatouille o Cars 2. 

El coche “2CV” estimula los sentidos: el oído gracias al ruido del motor, la vista gracias a su techo descapotable, el tacto con el terciopelo de los asientos…El coche “2CV” tiene un capital simpatía enorme y crea una especie de vínculo social entre las personas. Con su toque original y cómodo, encanta a la gente y facilita el intercambio y el encuentro.